Estudiar música mueve el intelecto

Por Jessica Meza

EL NORTE

(15-Ene-2007).-

 

De la mano de las cuerdas de una guitarra o un violín, las teclas de un piano o el percutir de una batería, niños y niñas pueden lograr en la escuela un promedio superior al 9.5.

La fórmula del éxito escolar en niños que tocan algún instrumento no requiere de matemáticas complejas para ser resuelta porque, de acuerdo con los expertos, un instrumento musical simplemente pone en juego la disciplina, la memorización, la concentración y el aprendizaje.

Estudios realizados por la Universidad de Harvard y la Universidad de California han comprobado que las personas que estudian música tienen un funcionamiento neuronal más desarrollado debido a que la ejecución musical permite formar nuevas conexiones entre los dos hemisferios cerebrales, con lo que la capacidad de aprendizaje aumenta.

Incluso el legendario científico Santiago Ramón y Cajal, descubridor de los mecanismos que gobiernan las conexiones neuronales, a principios del siglo pasado, estableció que la única actividad que hacía más conexiones en las células cerebrales era tocar el piano; cada dedo en su función, ritmo y velocidad, más el coordinado movimiento de los pies, hacen que el cerebro trabaje al 100 por ciento.

 

Calificaciones de 9 y 10

Carlos Yáñez González tiene 12 años y 4 estudiando violín; Alfa Belén Gómez Escamilla tiene 14 años y 8 estudiando piano, y Gloria María Pérez Luévano tiene 11 años y poco más de un año estudiando violín.

El común denominador de estos niños, además de su gusto por la música, son sus calificaciones en la escuela, que van del 9.5 al 9.9 de promedio.

Carlos, por ejemplo, tiene tres hermanos, Édgar, Julia y Andrea, que también tocan algún instrumento.

“Uno toca percusiones, otro piano y otro violín”, dice Carlos, “y pues sí, también tienen muy buenas calificaciones. Aprendimos desde muy chiquitos y a veces nos acompañamos”, señala.

En una encuesta realizada por la Universidad de Harvard a sus alumnos egresados de doctorado, se mostró que más del 60 por ciento de los encuestados había estudiado algún instrumento en su vida.

Jorge Gallegos, director de la Sala Beethoven y profesor de música, señala que la música da estabilidad y ayuda a la concentración, y a su vez, permite estudiar de una mejor forma.

“Muchas veces el desarrollo académico va paralelo al desarrollo humano de la persona. La música es un arte tan expresivo que cuando una persona escucha una obra musical, tiene que basar su atención en ella, atención que traslada a la escuela y mejora notablemente sus calificaciones.

“Todos los grandes músicos que he conocido han sido grandes estudiantes”, indica Gallegos.

En el mundo musical, comenta, se necesita disciplina, pues no sólo hay que cuidar el instrumento, hay que tenerlo afinado y en buenas condiciones, practicar las horas que el maestro indica y asistir a clases de forma regular para ver progresos.

Yey Díaz de Villalvilla, secretaria académica del área de música de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, señala que la enseñanza de música sensibiliza a las personas sobre el mundo que las rodea.

“Cuando te involucras con la música, esa sensibilidad te sirve para tus estudios diarios, porque comprendes lo que es realmente estudiar y entregarte a cada una de las actividades que realizas en tu vida”.

 

Acercarlos desde pequeños

Es importante acercar a los niños a la música. A los meses de nacidos es imposible que toquen un instrumento, pero sí es importante que la escuchen, para que cuando crezcan, deseen formar parte del mundo de las cuerdas, los alientos y las percusiones.

La Secretaría de Educación estatal está consciente de los beneficios que da la música. Idalia Reyes Cantú, directora de Educación Preescolar en el Estado, explica que en jardines de niños, públicos y particulares, existe un programa de música, en el cual los pequeños reciben lecciones como parte de su programa académico.

También, la mayoría de los colegios particulares ofrece educación artística a los alumnos. El Colegio Mexicano, el Latin American School, el Panamerican School, por mencionar algunos, imparten lecciones de música, en las que se incluyen coros e instrumentos.

Reyes Cantú dice que como resultados se observa que hay más disciplina, un aumento en la capacidad de aprendizaje y un mejor desarrollo en la creatividad y la percepción.

 

 

 

¿La mejor edad? Cualquiera

Gallegos dice que los 4 y 5 años es una buena edad para comenzar a estudiar música. En el caso del piano se recomienda que se empiece después, a los 6 u 8 años, porque antes los dedos son muy pequeños y pueden no alcanzar las teclas.

“Pero es importante empezar a mover los dedos a temprana edad, porque se adquieren habilidades que después son más difíciles de adquirir.

“Yo no he conocido a grandes músicos que hayan empezado después de los 12 años, pero si se desea tener la música como una actividad extra o terapéutica, no importa la edad. Lo que importan son las ganas”, menciona Gallegos.

El adulto sí aprende, afirma, ya que no hay una edad límite para adquirir el conocimiento y los beneficios que deja estudiar música son palpables a cualquier edad: la disciplina, la paciencia y la coordinación.

Un mito que las personas tienen acerca de estudiar música es el aspecto económico y por lo mismo muchos padres de familia no inscriben a sus hijos en clases.

“Estudiar música no es tan caro como la gente cree, es caro hacerse de un instrumento, pero muchas escuelas prestan instrumentos en lo que se compra el propio, además existen becas y personas que dan la mano para salir y triunfar”, menciona Díaz de Villalvilla.

Existen varias instituciones donde se puede aprender música, como la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, la Facultad de Música de la UANL, la Orquesta Sinfónica Juvenil y Sala Beethoven.

Si tienes una guitarra en algún rincón de tu casa, quítale el polvo… puede ser un gran apoyo académico para tus hijos y para ti.

 

Presta oídos a este apoyo

Yey Díaz de Villalvilla, de la ESMDM, y Jorge Gallegos, director de Sala Beethoven, explican los beneficios que ofrece la música:

MEJORA EL COMPORTAMIENTO

· Estudiar música en general es una excelente terapia para eliminar problemas de comportamiento. Se han reportado casos de niños con déficit de atención que al empezar con clases de música, mejoran al grado de dejar de consumir sus medicamentos.

SIRVE COMO TERAPIA

· La música ayuda a la rehabilitación de personas con discapacidad, es lo que se conoce como musicoterapia. La ESMDM acude con regularidad a institutos como el Nuevo Amanecer para dar presentaciones que forman parte de la terapia de los niños.

 

AYUDA A MADURAR

· Tocar un instrumento puede dar más equilibrio a una persona y por tanto, cuando un adolescente lo hace, es más suave el paso por esa etapa; además de que el adolescente ocupa muy bien su tiempo y la música lo conecta con más personas.

 

APORTA MÉTODOS DE ESTUDIO

· Aprender a ejecutar un instrumento enseña lo que realmente es estudiar, ya que en la escuela normalmente se estudia para un examen, pero no para la clase diaria. Se comprende la importancia de repasar lecciones diarias de música y eso se traslada a la escuela.